Entrevista a Anne Lacaton & Jean Philippe Vassal 
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Publicado en PLOT #11 Febrero/Marzo 2013. pp.172-177   
Por Gonzalo Herrero Delicado y María José Marcos

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Entrevista realizada en Paris el 22 de Junio de 2012  

Gonzalo Herrero Delicado + María José Marcos _ Para comenzar nos gustaría remontarnos al origen de Lacaton & Vassal. Ambos os conocisteis en la escuela de arquitectura de Burdeos, donde terminasteis vuestros estudios en 1980. Transcurrieron varios años en los que Jean Philippe se marchó a Nigeria y Anne continuo sus estudios hasta que en 1987 decidisteis uniros para crear la firma Lacaton & Vassal Architectes, ¿cómo surgió esta idea?    
Anne Lacaton _ Creo que cuando eres arquitecto, siempre tienes en la cabeza hacer proyectos y desarrollar tus propias ideas. Aquel momento era muy diferente al actual. No era nada fácil encontrar un trabajo en un estudio, podías quizás encontrar trabajo si tenías la suerte de ganar un concurso, pero muy pocos arquitectos eran asalariados. Asi que te enfrentabas al mundo profesional siendo tu propio jefe, tenías que de repente pensar muy rápido en tus propios proyectos, así que en lugar de estar colaborando esporádicamente en estudios para proyectos o concursos puntuales, decidimos lanzarnos y empezar muy rápido a producir, no era necesario esperar.    
GHD + MJM _ Fue en 1999 cuando ganasteis el concurso para construir una de vuestros proyectos más reconocidos internacionalmente, el Palais de Tokyo, y un año después cuando decidisteis trasladar vuestro estudio de Burdeos a París. ¿Qué supuso ese cambio en vuestra trayectoria?   
AL _ Aquella decisión no se tomó como una estrategia en la carrera del estudio, simplemente nos dejamos llevar por las necesidades del proyecto, además era algo que nos rondaba la cabeza incluso antes de ganar el concurso,  Una razón importante fue el tiempo; al ser una oficina bastante pequeña, veníamos nosotros mismos a visitar el edificio y eso suponía viajar dos días a París todas las semanas. Con el paso de los meses, nuestras estancias en París eran más largas y finalmente tras discutirlo en el estudio y ver que teníamos poco trabajo en Burdeos, decidimos mudarnos. Aunque en principio aquello iba a ser temporal, empaquetamos algunos ordenadores y libros importantes que estábamos usando en ese momento, cerramos la puerta y no volvimos nunca. Sólo volvimos para recoger el resto de cosas y libros. Aquello no fue una estrategia...   

GHD + MJM _ Sin duda ese momento no planificado supuso un gran cambio ¿Ha habido algún otro momento decisivo en la trayectoria del estudio, algún punto de inflexión en vuestro desarrollo teórico o quizás algún otro proyecto?  
AL _ Personalmente, no tengo la sensación de que haya algunos proyectos más importantes que otros, cada uno es relevante en el momento que llega al estudio. Cuando participamos en un concurso es porque pensamos que ese proyecto puede ser interesante, o si por el contrario en alguna ocasión no aceptamos un encargo es porque opinamos que no será interesante. Algunas veces tenemos más gente en el estudio porque tenemos más proyectos entre manos, pero si la cantidad de proyectos baja, también disminuyen las personas. Es un flujo que se regula y negocia según las coyunturas de cada momento. Eso ocurre con cada proyecto que hemos hecho, hemos encontrado un punto de interés que ha hecho que nos guste, y que hace que lo recordemos con cariño.  
Jean-Philippe Vassal _ Si un proyecto no es capaz de producirte algún tipo de excitación … entonces mejor no lo hagas. Nosotros al menos no lo aceptamos. Aunque está claro que existen muchos tipos de excitación en un encargo que puedas recibir, en muchas ocasiones debes encontrar tú mismo esa excitación y asegurarte de que al final ese se convertirá en un buen proyecto. Pero si no encuentras esa excitación, es probable que no sigas adelante. Por ejemplo un tipo de excitación puede ser el factor económico del presupuesto del proyecto, que es un desafío al que te enfrentas hoy en día en cada proyecto. Nosotros en ese caso tratamos de tomarlo como si fuera un juego, tomamos el presupuesto como tal, es decir si necesitamos un veinte o treinta por ciento más del presupuesto disponible, entonces hemos perdido y si perdemos nos salimos de nuestras normas. Pierdes el placer, porque cuando juegas quieres ganar. Ese tipo de desafíos son los que hacen el juego excitante e interesante ¿no creéis?    

GHD + MJM _ Sería como un tipo de adicción ¿no? en una entrevista a otro arquitecto nos explicaba que cuando comienza un proyecto, necesita poder acabarlo, se convierte en algo casi obsesivo, un juego del que no puede escapar, como un ludópata, y su excitación la encuentra en buscar la manera de hacer el proyecto según lo había concebido.   
AL _ Pero no se trata sólo de una adicción. Cuando tú haces un trabajo, le das el máximo respeto al proyecto, a las personas y al cliente, intentando sacar lo máximo de todo ello y no dejar nada sin desarrollar y sin precisión. No se trata sólo de un deseo de conseguir más y más, sino de superarse haciendo bien tu trabajo, aunque por supuesto esto depende de hasta donde pongas tus propios límites.    
JPV _ Debes tener cuidado y ser inteligente para ver si estás enganchado o no. Quizás en un momento sea bueno estar enganchado y en otro perjudique a tu propio trabajo. Por ejemplo si partimos del principio de tener en cuenta lo existente, es decir no demoler o cortar un árbol, pero en un determinado momento la opción de demoler o cortar un árbol es la mejor opción ¿qué hacemos? Intentamos mantenernos firmes en nuestros principios, pero al mismo tiempo buscar la mejor opción para el proyecto. A veces además te ves presionado por el punto de vista del cliente, que interfiere en tus propias decisiones.    
AL _ Son planteamientos demasiado extremos, ¿no? (risas)  

GHD + MJM _ Antes hemos mencionado el momento en el que Jean Philippe se marcha a vivir y trabajar como arquitecto y urbanista a Níger. De esa etapa se conoce a través de varias publicaciones, un pequeño proyecto llamado Cabaña de estera de paja (Straw Matting Hut) en Niamey. ¿Cree que ese proyecto, aún con sus condiciones específicas, puede establecer un diálogo directo con los proyectos actuales del estudio?    
JPV _ Guarda una gran relación. Un techo, una valla y una cabaña dentro de un círculo,  que en realidad era mi propia casa. Está tremendamente ligado con lo que estamos haciendo ahora, excepto porque nunca nos hemos vuelto a diseñar nuestra propia casa de nuevo (risas). Se trataba de un pequeño elemento, sin embargo si buscas en Google maps el área de Niamey en Nigeria, verás una curva muy precisa que describe el río Níger y a poca distancia la ciudad de Niamey. Quinientas personas viven en ella y es precisamente por la curva que describe el río que hay allí una duna de arena, porque el aire fluye en la dirección del río, generando una única duna. Pensé que si había una duna es porque habría viento, ese viento sería más fresco allí porque venía en la misma dirección del río. Por ello decidí que ese sería un buen lugar para vivir, tras seis meses de curiosidad y de descubrir la zona, decidí colocar allí mi casa.  
AL _ Es interesante ver como aquella casa es realmente asombrosa, hecha con escasos materiales, técnicas o gestos, pero sin embargo Jean Philippe se volcó al máximo en pensarla. Es un gran ejemplo, porque en esta casa, todo en términos constructivos es necesario, preciso y totalmente eficiente, e incluso bello. Todos los proyectos de viviendas que estamos desarrollando ahora, así como algunos edificios públicos como la Escuela de Arquitectura de Nantes, parten de esta idea. Lo que intentamos generar con el espacio doméstico es dotar del máximo volumen y de poner continuamente en contacto el espacio interior con el paisaje exterior que lo rodea.  
GHD + MJM _ En una entrevista previa afirmasteis que uno de vuestros principales leitmotiv era “le plus simple est le mieux”, que viene a decir que lo más sencillo es lo mejor. Esto podría aplicarse a este proyecto, y más ampliamente a toda vuestra filosofía de trabajo, desde el proyecto del que hablábamos en Nigeria a vuestras casas invernadero. Sin embargo esas soluciones aparentemente sencillas son el resultado una investigación constante sobre unos mismo principios a lo largo de vuestra historia, que permitirían establecer incluso un diálogo desde la casa en Niamey a proyectos actuales como la torre Bois le Prêtre. ¿Hacia donde creéis que se dirigen ahora vuestros pasos?  
JPV _ Creo que en el proyecto de Nigeria, o en los proyectos de tipologías de invernadero, siempre ha existido una cuestión vinculada al clima, y eso se vincula mucho con el siglo XIX, donde las grandes ciudades creaban grandes invernaderos y los convertían en jardines botánicos para poder plantas de otros países y poder gracias a los sistemas de invernadero, recrear determinadas condiciones climáticas. Para mi es muy interesante el modo en que mi casa pertenece al mundo. Tomando cualquier punto del mundo, con sus condiciones geográficas, contextuales y climáticas específicas, y aplicando los principios de los invernaderos en una casa, que modifican sutilmente el clima, permitiendo adaptarla y hacer que realmente funcione.  
AL _ Pero no utilizamos el invernadero como una tipología, y en ese sentido no habría un siguiente paso en su evolución. Esto se debe a este elemento no pertenece a nuestro mundo, no lo utilizamos tal cual, lo utilizamos  sistema constructivo y como concepto, ya que permite generar un gran volumen con muy buenas condiciones climáticas en su interior con un muy bajo coste. Esa forma de construir es muy interesante. No es sólo la tipología del invernadero, sino que va más allá como sistema que permite crear proyectos que por ejemplo amplían un espacio doméstico con un plus,, tal y como decía Jean-Philippe por ejemplo en relación al clima.   


GHD + MJM _ Al utilizar este tipo de sistemas, propios del sector agrícola, suponemos que habréis estado en contacto con expertos en ese terreno para poder extrapolar estos sistemas a un nuevo uso ¿cuáles son los procesos y discursos que habéis desarrollado para conseguir esa adaptación?  
JPV _ Precisamente si tú adaptas el sistema demasiado, pierde su interés. Debes tratar de conservarlo tal como es, con el mínimo de adaptaciones, pero tratando de añadir algo más. En el Palais de Tokyo por ejemplo, todas las cubiertas han sido realizadas por una empresa que normalmente trabaja en el ámbito de la agricultura, y sin embargo han diseñado todas las claraboyas, los mecanismos, las pantallas, las cortinas...  
AL _ Nuestro primer proyecto en Burdeos, la casa Latapie, se hizo pensando en un invernadero, pero no pudimos hacerlo tal cual porque la casa existente se encontraba entre dos casas colindantes, por lo que fue un poco difícil utilizar esta tipología sin hacer muchas adaptaciones, así que finalmente cambiamos el proyecto. Pero para la segunda casa ya si que pudimos usarlo porque se trataba de una ampliación en la planta baja. Además no fue difícil de convencer a los clientes que por el mismo presupuesto podrían transformar con un invernadero, una pequeña casa de 80 m2 en una de 300 m2.  

 

GHD + MJM _ El proyecto para la Plaza Leon Aucoc, es otro de vuestros proyectos que muestra una lectura muy distinta del concepto de sostenibilidad. No actúa en términos climáticos, sino de sostenibilidad económica e incluso social, tal y como planteaba Guattari en el libro “Las tres ecologías”. Si algo funciona por qué iba a ser necesario cambiarlo ¿no es así?  
JPV _ Less is more (risas)  
AL _ Quizás no es tanto ‘Less is more’ como ‘Less is better’. Este proyecto en realidad no se planteó desde la cuestión de la sostenibilidad económica; cuando pensamos ese proyecto a través de la visita al lugar, que nos dio muy buenas vibraciones de que aquello ya era algo con mucha calidad. Entonces la pregunta era ¿qué podemos cambiar para hacer este lugar más interesante, atractivo y mejor? La respuesta fue no hacer nada, así que finalmente dijimos ¿para qué vamos a gastar dos o trescientos mil euros para hacer algo que no será más interesante de lo que ahora hay?     
JPV _ Creo que esta cuestión tiene mucha más relevancia hoy en día, todo el mundo habla sobre crecimiento economía. Lo interesante es definir qué es un crecimiento inteligente. Quizás no es necesario producir más viviendas, quizás lo que es necesario sea usar tu inteligencia para ver cómo reprogramar o reutilizar los edificios existentes.  

  
GHD + MJM _ Algunos de los más relevantes críticos de arte opinan que el Palais de Tokyo, cuya segunda fase de construcción acabáis de concluir recientemente, es probablemente uno de los mejores espacios expositivos del mundo ¿qué opináis al respecto?  
AL _ Creo que existen otros espacios que pueden ser interesantes en otros lugares, pero el Palais de Tokyo es interesante porque no es sólo un espacio expositivo, ni simplemente un edificio. Especialmente en la nueva fase, lo interesante es que te mueves continuamente por muchos espacios.  
JPV _  Pienso que el Palais de Tokyo es mucho mejor ahora que en la primera fase. Tenemos una gran diversidad de espacio de los que no disponíamos antes, aunque ya había algunos no eran tantos, y ni mucho menos tan conectados. Puedes ver que en el Palais de Tokyo hay una gran cantidad de salas, diferentes estancias, todas interconectadas creando muy diferentes atmósferas.  

GHD + MJM _ Vuestra presencia en el contexto internacional se ha convertido en ineludible, a través de conferencias, docencia o publicaciones de vuestro trabajo. ¿Qué relevancia pensáis que tiene la transferencia de conocimiento en la cultura contemporánea y qué peso dais en  vuestro día a día a este apartado?  
AL _ Efectivamente, es muy importante la comunicación, hablar sobre tu trabajo y por supuesto generar preguntas en torno a él. Pero es incluso más interesante la reflexión que haces sobre ello en tu propia práctica. Creo que dedicamos relativamente bastante tiempo a la docencia, no todo el tiempo y no siempre, pero representa una gran parte de nuestra agenda, sumado a las conferencias, escribir o preparar el material para publicaciones.  
JPV _ Es interesante por ejemplo trabajar con los estudiantes para resolver preguntas, ellos son curiosos, observan la diversidad o el contexto e intentan comprenderlo, de ese modo los estudiantes se dirigen hacia sus propias ideas. Trabajamos con muchos estudiantes y esta idea de transformación, de observar lo que hay y de donde viene, de buscar oportunidades y aptitudes, se basa en la curiosidad. Tratamos de no enseñar arquitectura o urbanismo como un tipo de tabula rasa, sino partiendo de las situaciones existentes, llenas de complejidad y posibilidades, y reproducir después todo aquello que han visto y ya funciona, para adaptarlo. Esta es la razón por la cual nos interesan temas como los invernaderos o la agricultura, cosas que no están completamente ligadas al ámbito de la arquitectura, pero que sin embargo son tremendamente interesantes para la práctica. Es bueno por ejemplo lo que me pasó en África, tras seis años estudiando, me fui a Nigeria y lo olvidé todo. Cuando volví retomé lo aprendido en la escuela pero sumado a lo aprendido en África … es muy importante desaprender para aprender.  

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GHD + MJM _ Por último os queríamos pedir que nos dijerais ¿qué consejo le daríais a un estudiante o joven arquitecto que comienza su carrera profesional en este momento tan crítico?  
JPV _ Que sean optimistas (risas). Que piensen en sus aptitudes, su sensibilidad, curiosidad, concienciación y sentimientos, y sean sinceros y consecuentes con ello.  
AL _ Que sean optimistas y disfruten con lo que hagan. Que inventen, sean curiosos, porque por supuesto, la crisis no durará eternamente, después de ella, deben estar preparados para enfrentarse al mundo. Deben ser curiosos con todo, porque en el trabajo de un arquitecto no existen límites al conocimiento, no hay barreras para aprender cualquier cosa, y cada proyecto te lleva en una nueva dirección donde debes recopilar mucha información y desarrollar una nueva situación, que será inquietante y desafiante, y entonces finalmente descubrirás algo...
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Publicado en PLOT #11 Febrero/Marzo 2013. pp.172-177